Más previsiones: Tiempo en 25 días

Seguir en Google Noticias

La alcaldesa Karen Bass supervisó el despliegue preventivo de bomberos, autobombas y recursos hídricos durante una alerta por los vientos de Santa Ana, en la primera prueba de alto riesgo desde el devastador incendio de enero de 2025

Los Ángeles activó un operativo preventivo reforzado ante una alerta extrema de incendios forestales en Pacific Palisades. La alcaldesa Karen Bass supervisó el despliegue el 15 de octubre, en una jornada marcada por los vientos de Santa Ana y por la preocupación de los residentes que todavía enfrentan las consecuencias del incendio de enero de 2025.

Más de 20 meses después de aquel desastre, las autoridades pusieron a prueba una estrategia centrada en anticipar los riesgos, ampliar la disponibilidad de personal y garantizar el suministro de agua para los equipos de emergencia.

Bass visitó la Estación 69 del Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD), donde se reunió con su jefe, Jaime Moore. La presencia de ambos funcionarios buscó mostrar los cambios implementados para mejorar la coordinación y responder con mayor rapidez ante posibles focos de incendio.

La alerta representó una prueba importante para una ciudad que recibió fuertes críticas por las fallas operativas registradas durante el siniestro de Palisades.

Más bomberos y autobombas en las zonas de mayor riesgo

Uno de los principales cambios estuvo relacionado con la distribución anticipada de recursos. Durante la emergencia de enero de 2025, el LAFD había ubicado nueve autobombas en el valle de San Fernando y Hollywood, pero ninguna en Pacific Palisades. Además, solo tres de las cinco unidades de reserva previstas contaban con personal asignado.

A esa situación se sumó la falta de turnos extraordinarios, que dejó a cerca de 1.000 bomberos sin asignación cuando las condiciones meteorológicas se agravaron.

Para la nueva alerta, el departamento convocó a efectivos que se encontraban fuera de servicio y reforzó la presencia de equipos en los sectores considerados más vulnerables.

En Pacific Palisades se desplegaron tres autobombas adicionales, mientras que otras cinco unidades de la Oficina de Servicios de Emergencia del gobernador de California recibieron personal.

El operativo también contempló recursos en el valle de San Fernando, las montañas de Santa Mónica, Hollywood Hills y el oeste de Los Ángeles.

El jefe de bomberos, Jaime Moore, destacó la importancia de detectar los focos de manera temprana y actuar con rapidez para evitar que un incendio alcance dimensiones difíciles de controlar.

También reconoció el impacto emocional que dejó la tragedia entre los vecinos y señaló que parte de la comunidad continúa atravesando situaciones de estrés postraumático.

Karen Bass buscó mostrar una respuesta distinta a la de 2025

La supervisión de Bass tuvo una dimensión tanto operativa como política. Durante el incendio de enero de 2025, la alcaldesa se encontraba en Ghana, a unos 12.070 kilómetros de Los Ángeles, una ausencia que generó cuestionamientos por la conducción de la respuesta municipal.

En un debate posterior, la funcionaria se disculpó por no haber estado en la ciudad durante aquella emergencia.

La gestión municipal también recibió críticas por la preparación meteorológica y la coordinación entre los organismos responsables. Después del desastre, se impulsaron revisiones de los procedimientos y recomendaciones para mejorar la respuesta ante condiciones extremas.

Según la alcaldía, el jefe del LAFD implementó más del 90 % de las recomendaciones incluidas en el informe posterior a la emergencia. Entre las medidas figuran nuevos simulacros, capacitación en sistemas de mando de incidentes, planificación de evacuaciones y reuniones tácticas previas a episodios de alto riesgo.

La visita a la Estación 69 permitió mostrar cómo se aplicaban esos cambios durante una nueva situación de peligro, con la intención de recuperar la confianza de los residentes.

El suministro de agua continúa bajo observación

Otro de los puntos sensibles es el abastecimiento de agua para combatir incendios. El embalse Santa Ynez, que abastece a Pacific Palisades, permanecía vacío y dañado durante el incendio de 2025, una situación que generó fuertes críticas contra el Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles (LADWP).

Una investigación independiente concluyó que, de haber estado lleno, el embalse podría haber sostenido durante más tiempo el flujo de los hidrantes. Sin embargo, el análisis no determinó cuánto habría cambiado el resultado final del incendio.

Durante la nueva alerta, el embalse continuaba fuera de servicio debido a demoras en las reparaciones. El LADWP había comenzado a rellenarlo a principios de octubre y proyectaba reincorporarlo al sistema de agua potable de Pacific Palisades antes de finalizar 2026.

Como el depósito es cubierto, no está destinado al abastecimiento de aeronaves que participan en las tareas de extinción.

Mientras se completan las reparaciones, las autoridades instalaron un sistema alternativo para reforzar la red. La infraestructura incluye aproximadamente 9,7 kilómetros de mangueras para conectar fuentes de respaldo con el barrio, además de generadores y camiones cisterna destinados a sostener la presión de los hidrantes.

La alcaldía informó que los tanques que abastecen a las zonas de ladera estaban llenos y que no se registraban problemas de presión en la red durante la alerta.

Nuevas exigencias para reconstruir las viviendas

La prevención también alcanza a las propiedades afectadas por los incendios. Las viviendas que se construyan en reemplazo de las destruidas deberán cumplir con las normas estatales de edificación para zonas expuestas a incendios forestales, requisitos que no se aplicaban a muchas construcciones anteriores a 2008.

Las autoridades también recomiendan reducir la vegetación inflamable alrededor de las casas para disminuir el riesgo de propagación del fuego.

La amenaza se extendió a otros puntos del sur de California durante esos días. El incendio Norte destruyó al menos seis viviendas en San Juan Capistrano, mientras que los bomberos lograron controlar el incendio Bryson en Malibú antes de que alcanzara una escala comparable a la de los siniestros de Palisades o Woolsey.

Una prueba para los cambios implementados

La alerta de octubre puso a prueba las medidas adoptadas después de una de las emergencias más graves que afectaron a Los Ángeles en los últimos años.

El refuerzo de personal, la distribución anticipada de autobombas, la coordinación entre autoridades y las soluciones temporales para garantizar el suministro de agua representan avances en la preparación ante condiciones meteorológicas extremas.

Sin embargo, el sistema hídrico de Santa Ynez todavía debía completar su recuperación y las autoridades seguían enfrentando el desafío de reconstruir la confianza de una comunidad marcada por las pérdidas de 2025.

La capacidad de detectar nuevos focos, desplegar recursos rápidamente y sostener el abastecimiento de agua será determinante para evaluar si los cambios implementados permiten reducir las consecuencias de futuros incendios forestales.

Te puede interesar: