Más previsiones: Tiempo en 25 días

Fiorella Bonari, una balcarceña que reside en Valencia desde hace varios meses, relató a GABAL su experiencia durante la devastadora inundación que afectó a la ciudad el pasado mes, provocada por una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA).

El martes, Fiorella se encontraba en un centro comercial cercano a su hogar. Aunque el cielo se oscurecía y soplaba un viento fuerte, la situación no parecía alarmante. “Cuando estábamos en el cine, todo parecía normal. Sin embargo, cerca de las 19:30 horas, al finalizar la película, recibimos un alerta por lluvia en los teléfonos”, explicó. Para ese momento, la catástrofe ya se había desatado, pero ella desconocía la magnitud de lo que estaba ocurriendo.

Al día siguiente se despertó con la noticia de las graves inundaciones que afectaron a más de 15 pueblos cercanos, entre ellos Benetuser y La Torre, algunos de los cuales se encuentran a pocos kilómetros de su lugar de trabajo. “No podía creer lo que veía en los videos. Los pueblos cercanos estaban completamente inundados, mientras que en Valencia no había lluvias”, contó Fiorella.

A pesar de la aparente calma en Valencia, la situación en los pueblos cercanos era desesperante. “Cuando salí a la calle, todo parecía normal, pero al ver las noticias me enteré de que las inundaciones ya habían afectado gravemente a los pueblos cercanos. La gente estaba sin agua, sin luz y sin comida, y pedían ayuda desesperadamente”, explicó. Sin embargo, la respuesta oficial fue tardía. “La alarma llegó tarde, alrededor de las 19:30 pero la inundación había comenzado mucho antes, cerca de las 6 de la tarde, comentó.

Movida por el deseo de ayudar, Bonari decidió unirse a un grupo de voluntarios. Al día siguiente, se levantó temprano y, junto con su amiga, comenzó a recorrer los barrios afectados. “Fuimos a Benetuser, donde había muchos voluntarios trabajando. Ayudamos a sacar muebles, electrodomésticos y objetos que eran muy pesados por el barro. En algunos lugares, la situación era tan crítica que la gente nos pedía que fuéramos a ayudar a casas que aún no habían sido alcanzadas por otros grupos”, relató Fiorella.

Al ver la magnitud de la tragedia, Bonari quedó impresionada por los daños materiales. “En algunas casas, el agua alcanzó más de dos metros de altura. La gente había perdido todo".

A pesar de la magnitud del desastre, Fiorella señaló que la respuesta de las autoridades no fue la esperada. “No vi la ayuda de militares ni policías en las calles. Los únicos que estaban ayudando eran los voluntarios. Los medios de comunicación trataban de mostrar una imagen positiva, pero la realidad era diferente. Incluso se difundió que no necesitaban más voluntarios, pero eso no era cierto. La gente seguía necesitando ayuda”, comentó.

Fiorella concluyó con un mensaje de esperanza: “La comunidad valenciana va a salir adelante y los argentinos que vivimos aquí vamos a seguir ayudando en todo lo que podamos. Este pueblo nos abrió las puertas a una nueva vida, y ahora es nuestro turno de colaborar” concluyó.





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