Natalia Silvera, vecina de Bahía Blanca, se ha destacado por su solidaridad y compromiso con los afectados por las inundaciones que azotaron la ciudad. En una entrevista reciente en el programa Sin Filtro que se emite por GABAL, Natalia compartió su experiencia personal y el esfuerzo que realizó, junto a su familia y amigos, para ayudar a quienes perdieron todo debido a la catástrofe.
Durante las inundaciones, Natalia y su esposo no solo se vieron sorprendidos por el nivel del agua, sino que sintieron la necesidad de contribuir, pese a las dificultades. "Si bien a mí no me tocó el agua era porque Dios me dejó para ayudar", comentó Natalia, quien relató cómo, sin ser parte de ninguna organización política ni institucional, comenzó a repartir alimentos y artículos de primera necesidad casa por casa.
Con la ayuda de su familia y amigos, organizó la distribución de ropa, comida y otros recursos a los barrios más afectados. Aunque enfrentaron diversos obstáculos, como el robo de mercadería y la destrucción de vehículos, su empeño por ayudar nunca flaqueó. "Pusimos plata de nuestro bolsillo, sacamos cosas de nuestros muebles y seguimos repartiendo, aunque nos costó mucho", explicó.
El esfuerzo de Natalia y su grupo fue reconocido incluso por los bomberos de la ciudad, quienes les recomendaron para recibir apoyo de otros lugares. A pesar de las dificultades logísticas y los recursos limitados, su dedicación logró llegar a muchas familias necesitadas. Además, relató que, en medio de este proceso, su vida personal se vio afectada, ya que tuvo que dejar su trabajo como acompañante terapéutico, pero se mostró feliz de poder volcarse completamente a esta causa.
En esa misma línea, señaló que su labor no era solo para quienes habían perdido sus hogares, sino también para aquellos que, como su sobrino, a pesar de perder todo, no pedían ayuda. "Mi sobrino me decía, 'Tía, por mí no te preocupes, yo soy joven, puedo salir adelante'. Pero hay personas de 60 o 70 años que perdieron todo. Esas son las personas que realmente necesitan nuestra ayuda", reflexionó.
En su relato, Natalia también destacó la importancia de la solidaridad como la de la gente Balcarce que le acerco donaciones. “Junto con las donaciones vino un cartel y nosotros lo dejamos colgado afuera y parece que va a estar ahí siempre. Así que muchas gracias a toda la gente de Balcarce que me dieron una mano inmensa”.
Por último, expreso con firmeza que "la gente tiene hambre, tiene frío. Necesitan lo más básico. Y no podemos esperar. Hay que actuar ya". A pesar de que las necesidades siguen siendo grandes en Bahía Blanca, especialmente en cuanto a comida, Natalia sigue trabajando incansablemente. "Comida, comida, es lo que más piden. Yo ayer saqué lo que pude para repartir, pero ya no tengo más", contó con tristeza.
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