El Parque del Oeste, en Caracas, se transformó en un centro de acogida masivo después de los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio. Miles de personas provenientes de La Guaira y de distintos sectores de la capital llegaron al lugar tras perder sus viviendas.
Voluntarios y autoridades estiman que entre 4.000 y 5.000 personas se encuentran refugiadas en el predio, aunque la falta de un registro oficial impide determinar con precisión la cantidad de damnificados.
La incertidumbre domina el ambiente. Decenas de familias recorren hospitales, consultan listas de desaparecidos y buscan información sobre sus seres queridos. Argenis Querales, uno de los afectados, relató que intenta encontrar a varios integrantes de una familia que quedaron atrapados bajo los escombros de un edificio en La Guaira.
“Nos dicen que no hay suficiente apoyo de las autoridades. El pueblo es el que está ayudando y removiendo los escombros”, afirmó.
La situación se repite entre otros sobrevivientes. Jordan Jesús Cua Mayora, oriundo de La Guaira, contó que logró escapar junto a su familia después de que sus viviendas colapsaran. Tras refugiarse en las montañas por temor a un tsunami, llegaron a Caracas con ayuda de vecinos y efectivos de la Guardia Nacional.
Sin embargo, aún esperan una respuesta sobre su ingreso al refugio. “No nos han dicho nada”, expresó.
En el Parque del Oeste, la asistencia depende en gran medida de la solidaridad ciudadana. Mireyde Mendoza, quien perdió su vivienda en Altavista, aseguró que la ayuda oficial tardó en llegar.
“El mismo pueblo ayuda al pueblo. Los paramédicos y las autoridades comenzaron a aparecer varios días después”, señaló.
Mendoza relató que debió evacuar a sus hijas por el balcón de su edificio para evitar quedar atrapadas entre los escombros.
A la crisis humanitaria se suma la situación de un grupo de deportados desde Estados Unidos que se encontraba alojado en el hotel Negra Hipólita, uno de los inmuebles afectados por el sismo. Raiza Alejandra Mujica, esposa de uno de los repatriados, pidió asistencia urgente para quienes permanecen desaparecidos.
“Solo los familiares están levantando escombros. Necesitamos rescatistas y más información sobre los heridos y desaparecidos”, reclamó.
Mientras continúan las tareas de búsqueda, el número de víctimas mortales supera las 900 personas y miles de venezolanos permanecen a la espera de noticias sobre sus familiares, en medio de una de las mayores tragedias humanitarias que ha vivido el país en los últimos años.
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