La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional ante el avance del brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, donde ya se registraron alrededor de 600 casos sospechosos y 139 fallecimientos.
La decisión fue respaldada por el comité de emergencia del organismo, que consideró que la situación requiere una respuesta internacional coordinada, aunque aclaró que no reúne las condiciones para ser considerada una emergencia pandémica.
“El comité coincide en que la situación constituye una emergencia de salud pública internacional, aunque no una emergencia pandémica”, afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una conferencia de prensa.
Según los datos difundidos, hasta el momento fueron confirmados 51 casos por laboratorio, mientras que la OMS advirtió que el escenario podría agravarse por distintos factores, entre ellos la circulación del virus en zonas urbanas, el contagio de trabajadores sanitarios y la movilidad constante de población en las regiones afectadas.
Tedros explicó además que equipos de la OMS ya trabajan sobre el terreno junto a las autoridades locales, mediante el envío de personal especializado, suministros y asistencia económica.
Otro de los puntos que genera preocupación es que el brote está asociado a la variante Bundibugyo del virus, para la cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
El titular de la OMS también informó que un ciudadano estadounidense que trabajaba en la RDC dio positivo y fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento, mientras que el organismo ya autorizó el desembolso de 3,9 millones de dólares para reforzar la respuesta sanitaria ante la emergencia.
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