La interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof sumó un nuevo capítulo este lunes, luego de que la presidenta del Partido Justicialista le comunicara a un grupo de intendentes afines que si el gobernador bonaerense ratifica su decisión de desdoblar y adelantar las elecciones provinciales, ella está dispuesta a presentarse como candidata a legisladora por la populosa tercera sección electoral.
Esta jugada de Cristina debe leerse en un doble plano: por un lado, la búsqueda de fueros parlamentarios antes de que la Corte Suprema pueda resolver la causa por la que fue condenada en segunda instancia; por el otro, la feroz pelea por la conducción del peronismo bonaerense y nacional que libra con su ex discípulo.
La movida es poco menos que extraña: nunca antes un ex presidente se mostró abierto a ocupar un rol en una elección seccional.
Al mismo tiempo, revela hasta qué punto al kirchnerismo le importa llevar a fondo la batalla con el gobernador por el liderazgo del peronismo.
Si Cristina fuera candidata, generaría una reacción en cadena de alineamientos con efecto dominó que complicaría los planes de Kicillof de apoderarse de la estrategia y la lapicera para definir las listas.
El año pasado, el ex ministro de Economía se convenció de que para construir su propia candidatura presidencial de cara al 2027 no podía hacerlo como una pieza en el tablero de ajedrez de la ex presidenta, habiendo tomado nota de que no debía repetirse el esquema fallido de poder delegado del Frente de Todos.
Para construir autoridad política -la que no tuvo Alberto Fernández por carencias propias y condicionamientos de origen- Kicillof debía empezar a generar con tiempo suficiente gestos de autonomía y ser él -y no Cristina- quien convoque a un gran frente opositor.
En cuanto al diseño electoral, el desdoblamiento le permitiría plebiscitar su gestión provincial, rompiendo con la polarización que siempre se plantea cada vez que Cristina Kirchner es candidata.
De manera concomitante, esta maniobra le brindaría mucha mayor incidencia en la estrategia y el armado de listas, algo que necesita para reafirmar su autoridad frente a los intentos de subordinación del kirchnerismo.
La presencia de Cristina en la boleta quema indefectiblemente todos los papeles, porque la centralidad excluyente de su figura obligaría a todos los actores del peronismo a posicionarse cerca de ella (por su alta intención de voto) para no exponerse a derrotas en sus distritos.
Este golpe de efecto cristinista, de concretarse, dejaría muy eclipsado al gobernador, quien debería resignarse a ver el desarrollo de la campaña por fuera.
No deja de ser una herramienta de negociación para que Kicillof ceda en su intención de desdoblar, aunque la decisión del Gobierno provincial parece inamovible.
En un diálogo a tres puntas, Kicillof venía conversando con Máximo Kirchner y Sergio Massa sobre el formato electoral.
Intempestivamente y sin aviso, La Cámpora rompió esa mesa de diálogo al presentar en el Senado bonaerense el proyecto de elecciones concurrentes, para que los comicios provinciales se desarrollen el mismo día de las elecciones nacionales.
En La Plata olfatearon extorsión y cayó como una declaración de guerra, tensando el conflicto a una situación casi sin retorno.
El espíritu detrás de esta toma de posición del kirchnerismo a favor de las elecciones concurrentes es que no se compartimenten las campañas y que Cristina Kirchner tenga una influencia decisiva en cada una de las listas, del primero al último distrito de la provincia de Buenos Aires.
Como respuesta a esa arremetida, Kicillof dio un ultimátum hasta el jueves 3 de abril para que la Legislatura bonaerense defina sobre el proyecto de suspensión de las PASO, cuya aprobación le dejaría al gobernador las manos libres para anunciar el adelantamiento electoral.
Además, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, contestó que el proyecto es “anticonstitucional” porque pretende inmiscuirse en una competencia exclusiva del Poder Ejecutivo, a la vez que lo calificó de “inviable” por la convergencia de dos sistemas de votación (Boleta Única de Papel y boleta tradicional).
El último acto de esta novela fue la contrarréplica de Cristina que, al dejar correr la posibilidad de su candidatura a diputada provincial, cantó retruco y dejó al kicillofismo en shock y meditando una posible reacción coherente.
La tercera sección electoral es la más habitada del conurbano al abarcar a los municipios de La Matanza, Avellaneda, Almirante Brown, Berazategui, Ensenada, Brandsen, Cañuelas, Ezeiza, Esteban Echeverría, Florencio Varela, Lanús, Lobos, Lomas de Zamora, Berisso, Magdalena, Presidente Perón, Punta Indio, San Vicente y Quilmes.
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